Límite máximo de residuos (LMR)

Los LMR fijados por la UE se consideran totalmente seguros para los ciudadanos.

Las grandes cadenas de supermercados imponen sus propias reglas.

Existe una guerra totalmente comercial entre las cadenas de supermercados, que tiene como objeto restricciones en materia de Límite Máximo de Residuos.

Pero qué es el LMR. Es la concentración máxima de residuos de sustancias activas (en mg/Kg) permitida legalmente para su uso en la superficie o la parte interna de los productos alimentarios para consumo humano o animal.

( REGLAMENTO (CE) NO 396/2005 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO, de 23 de febrero de 2005 )

Los LMR son fijados por la Comisión Europea de Sanidad y Consumo, siguiendo un proceso en el que están involucrados la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y los Estados Miembros.

La presencia de un residuo en un alimento por encima del LMR implica el incumplimiento de la legislación vigente pero no necesariamente implica que exista un riesgo inaceptable para la salud humana. La excedencia en LMR NO significa una preocupación sanitaria ya NO son límites toxicológicos. Los LMR están muy por debajo de otros parámetros como la IDA (Ingesta Diaria Admisible) y DfRA (Dosis de Referencia Aguda), que a su vez cuentan con amplios márgenes de seguridad.

El incumplimiento de un LMR viene dado, principalmente, por un uso indebido del producto fitosanitario, bien por un exceso de dosis de aplicación, recolección antes de lo debido (incumplimiento del plazo de seguridad), exceso de aplicaciones, etc., aunque también podrían darse otras circunstancias como presencia de residuos por derivas de aplicación en zonas adyacentes al cultivo, presencia de residuos en el suelo del cultivo, etc.

Lamentablemente los LMR no son siempre usados como un arma de seguridad alimentaria, sino como un arma comercial.

Debido a la presión de la opinión pública en el mercado de destino de la fruta (principalmente países de Europa; Alemania, Inglaterra, Holanda, etc), donde existe un interés creciente por la salud y la seguridad del consumidor y la defensa del medio ambiente, las grandes Cadenas de distribución, (Edeka, Rewe, Aldi, Metro, Lidl, Tesco, Carrefour, Leclerc…) han establecido sus propias exigencias aún más restrictivas, en lo que a LMR se refiere, de aquellas fijadas por la comunidad europea:

Si se quiere ser proveedor de productos hortofrutícolas para estas cadenas de distribución, no basta con cumplir la legislación vigente en materia fitosanitaria, sino que hay que cumplir con sus propios requisitos especiales (los cuales varían en función de cada cadena de distribución). Algunos de ellos como ejemplo son:

  • LMR menores a un 30% de lo que considera la UE
  • La sumatoria de los LMR de una muestra tiene que ser menor a un 80% de lo estipulado
  • El número máximo de sustancias activas tiene que ser igual o menor a 3

De manera que las cadenas de supermercados alemanas, inglesas y otras se hacen la guerra entre ellas de a ver quién provee al mercado con alimentos más “sanos” o “ecológicos”….

Es una guerra absurda, que hace mucho daño a los agricultores que, en ocasiones, comprometen toda una producción a riesgo de temer tratarla con productos fitosanitarios. En el sector de la postcosecha hortofrutícola más de lo mismo….no vaya a ser que tratar una producción de cítricos con un fungicida postcosecha para que no se pudra en cámaras, dé como resultado una materia activa más a añadir a las que ya vienen de haber tratado en campo. Un desasosiego que no deja indiferente a nadie.

En un país agrícola como el nuestro, los agricultores tiene que hacer frente a unas plagas y una climatología que nada tienen que ver con las de otros países nórdicos. Practicamos una producción integrada, responsable con el medio ambiente, en favor de métodos alternativos de control físico y biológico frente al uso de fitosanitarios. A esto hay que añadir que el precio de los productos fitosanitarios es muy elevado. Por todo ello es lógico pensar que una producción se trata con métodos químicos cuanto se han agotado todos los recursos posibles a nuestro alcance.

Pero que yo sepa nadie vela por defender los intereses de nuestros productores.

¿No sería lógico que bastase con cumplir la legislación europea en materia de LMR sin añadir más restricciones?

No contentos con este escenario, afloran estudios con gran repercusión mediática como aquel informe de Greenpeace del año 2005.

Greenpeace hacía analizar 126 muestras de manzanas de 11 países europeos en busca de residuos fitosanitarios. En el informe resultante incidían en el término “cóctel químico” en la producción de manzanas, haciendo alusión al número de materias activas detectadas por muestra.  Tras leer detenidamente aquel informe, que me corrijan si me equivoco, pero no se detectaron LMR por encima de lo que establece la UE. Es cierto que en una muestra de manzana tomada de un supermercado en España detectaron residuo de DPA (Difenilamina; cuyo uso ya no está autorizado en la UE). Eso sí, el residuo era tan insignificante que cabe pensar que se trataba probablemente de una contaminación cruzada. No obstante, Greenpeace insta a los supermercados a eliminar gradualmente los fitosanitarios en sus frutas y verduras, o lo que es lo mismo, que obliguen a sus proveedores a reducir el número de materias activas permitidas por muestra.

Y pienso yo, pero, ¿no es eso precisamente asunto de la EFSA???  ¿Y no es por eso que establecen los LMRs?

 

Escrito por 

Ingeniero Agrónomo con experiencia técnica, comercial, de exportación y marketing digital en el sector agroalimentario.

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